El divorcio de los padres

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Los divorcios son procesos difíciles y dolorosos que tienen repercusiones sobre todos los miembros de la familia. Los padres quieren lo mejor para sus hijos y quisieran evitarles el mayor grado de sufrimiento posible. Es importante que sepamos que la manera en que abordemos este proceso puede influir sobre la forma en que  afecte a nuestros hijos. Nuestras propias reacciones emocionales frente a la separación determinarán la forma en que nuestros hijos vivan esta situación.

Para muchos hijos el dolor que produce la separación de los padres es sólo transitorio y cuatro años después de que haya tenido lugar,  se encuentran adaptados a la nueva situación, llevando sus vidas de manera totalmente normal. Si queremos que la separación transcurra para nuestros hijos de la forma menos dolorosa posible, es indispensable que los padres seamos conscientes del  proceso personal que estamos viviendo.

Aceptar la realidad de la separación:

Si queremos ayudar a nuestros hijos es importante que aceptemos  la realidad de la
separación. Finalizar una relación desencadena un proceso de duelo que tendrá las etapas de este tipo de proceso:

La primera reacción será un estado de shock: Estaremos confusos, tendremos sentimientos de vacío, no seremos capaces de sentir y pensar con claridad.

Cuando esta primera etapa termine, lo normal es entrar en una etapa de negación. Negaremos que el hecho ha ocurrido, no terminaremos de creer que es verdad a pesar de todas las evidencias que existan, creeremos que es una fase, que no es real, que es un sueño. Le quitaremos importancia, negaremos la seriedad del hecho, pensaremos que la situación es reversible o creeremos que las cosas no van a cambiar tanto, que seguiremos siendo amigos de nuestra expareja y  la familia no sufrirá grandes alteraciones.

La negación es un mecanismo de defensa que nos protege de sentimientos intensos de dolor. Para los hijos la negación por parte de los padres puede resultar muy confusa. A pesar de que los padres les hayan comunicado que se van a separar, ellos perciben los mensajes no verbales. Si uno de los padres está negando la situación, lo que el hijo recibe son mensajes contradictorios. Se da cuenta que lo que su progenitor hace o expresa físicamente no concuerda con lo que dice. Por otro lado, si uno de los padres  dice que se van a separar, mientras que el otro  dice que todo va a estar bien, los hijos terminan sintiendo mucha confusión y ansiedad. Los niños necesitan saber qué está ocurriendo realmente, tratar de amortiguarles la realidad para que no sientan dolor puede terminar causándoles más dolor aún. Los niños saben por la información que reciben de los medios y de otros compañeros de colegio o amigos que han pasado por la misma situación,  que las separaciones o los divorcios son procesos difíciles y dolorosos. Decirles que todo va a estar bien, les impide compartir con los padres las dudas, confusión, temores y emociones dolorosas que están experimentando.

Aceptar que las cosas van a cambiar:

Una separación impone cambios importantes en la vida cotidiana:

Nuestra economía tendrá que organizarse de manera de afrontar el gasto que suponen 2 viviendas, afectando  nuestro estilo de vida. Nuestro trabajo y nuestros horarios pueden verse afectados. Para uno de los componentes de la pareja habrá una mudanza de casa, las posesiones se repartirán  lo que hará que la casa cambie, etc.. La vida social se verá afectada, necesitaremos salir más a menudo, ver amigos. Los eventos especiales serán diferentes: Navidades, vacaciones, cumpleaños. Nos sentiremos solos y no sabremos qué hacer con la independencia que hemos conseguido. La responsabilidad de nuestras decisiones caerá exclusivamente sobre nosotros mismos. Cambiará la forma en que nos presentemos socialmente al dejar de estar casados y convertirnos en separados. Internamente el cambio de identidad al pasar de sentirse casado a estar solo es un cambio difícil y complejo que tiene un fuerte impacto psicológico. Para algunas personas tiene un impacto importante sobre la autoestima al sentirse rechazados por la persona que los amaba con anterioridad.

Encontrando una explicación

Para poder atravesar este proceso es importante  intentar encontrar una explicación a lo que ha ocurrido. Cuando comprendemos por qué una situación ha ocurrido, estamos mejor preparados para indagar y trabajar nuestros propios sentimientos y pensamientos  al respecto. Al comenzar con este trabajo de elaboración también estaremos mejor preparados para contestar las muchas preguntas que nos harán nuestros hijos durante los meses siguientes.

Una de las cosas más destructivas que podemos hacer para nuestros hijos, es culpar al otro miembro de la pareja de lo ocurrido. Para poder sobrellevar bien la separación de los padres es imprescindible que los hijos puedan mantener buenas relaciones tanto con la madre, como con el padre. Resulta sumamente doloroso para un hijo de padres separados sentir que, cuando está con uno  de sus padres o tiene buena relación con él, está traicionando al otro. En mi trabajo como psicóloga clínica he podido comprobar que ésta es la principal causa de alteraciones en los hijos de padres separados que llegan a mi consulta. Sé que hay circunstancias que hacen muy difícil no culpar al otro miembro de la pareja de la separación, pero no obstante, teniendo en cuenta a nuestros hijos debemos tratar de evitar hacerlo, para que se sientan libres de tener la mejor relación que puedan tener con cada uno de sus padres.

Por eso, es importante  ser conscientes de cómo estamos transitando nuestro propio proceso, esto permitirá que podamos elaborar lo ocurrido sin quedarnos fijados en el resentimiento y la queja. Aunque el camino es difícil y requiere  un grado de esfuerzo importante, es lo mejor tanto para nosotros como para nuestros hijos.

Si tuvieras dificultades debido a que te atascas o no puedes recorrer este camino solo, es mejor que pidas ayuda a un profesional especializado que te acompañe en este proceso ya que los familiares y amigos cercanos muchas veces no son ayuda suficiente y generalmente  toman partido por uno de los miembros de la pareja.

Marta Gavito del Campo

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