La depresión en la mujer- Emilce Dio Bleichmar

¿Sabías que las mujeres son el doble de propensas a la depresión que los hombres?

Estudios sobre la prevalencia de la depresión realizados en numeros países occidentales nos muestran que por cada hombre deprimido hay el doble de mujeres.

En su libro “La depresión en la Mujer”, la psiquiatra y psicoanalísta Emilce Dio Bleichmar analiza cuáles pueden ser las causas de estas alarmantes cifras.

De manera clara y didáctica, primero nos hace entender qué es exactamente la depresión y cómo identificarla, para luego explorar la interesante teoría de que la propensión femenina a la depresión tiene su origen en un modelo cultural de feminidad cuyos rasgos tienen un peligroso parecido con la personalidad depresiva.

Los rasgos que describen el modelo de feminidad más generalizado son los siguientes: sensibilidad, complacencia, dulzura (ausencia de agresividad y competencia), pasividad, obediencia, necesidad de contacto afectivo, dependencia, fragilidad (…) de la convergencia de todos los datos de que disponemos actualmente-estadísticas, concluyentes trabajos que subrayan la superposición de las condiciones psicosociales que predisponen a la depresión y las características que definen los modelos de feminidad vigentes en nuestra cultura- se puede concluir que lo que predispone a la mujer a la depresión es su propio rol. Es la feminidad misma tal como está concebida en nuestra cultura, el factor de mayor riesgo para la depresión.

A través del análisis del modelo de feminidad que plantea el libro, nos veremos reflejadas en cada descripción. Entenderemos por fin por qué sufrimos tanto en el intento de preservar la armonía en las relaciones, por qué nos sentimos fracasadas cuando no lo logramos, por qué no sabemos cuándo lo pasamos peor, si cuando logramos encajar en el estereotipo de “mujer tradicional” o cuando logramos rebelarnos y hacer justo lo contrario…

De la comprensión de que hemos mamado un modelo de feminidad que nos hace débiles y vulnerables, podremos extraer la sabiduría que nos hará libres y permitirá que eduquemos a nuestras hijas en un modelo de feminidad más real y lleno de fortaleza para enfrentar la vida.

(…) muchas mujeres se deprimen por las consecuencias que acarrea ser “muy femeninas”, entendiendo por esto el estereotipo, lo que actualmente tiende a denominarse una “mujer tradicional”. Muchas otras, en cambio, se deprimen como consecuencia de una suerte de oposición al modelo, y otras, porque no terminan de encontrar uno que les guste.

Mariana Duffill Gavito

Al cole por primera vez

Al cole por primera vez

Desde que nació nuestro/a pequeño/a, llevamos dedicándonos casi exclusivamente a su crianza. En este periodo de tiempo se ha establecido un vínculo afectivo muy fuerte y especial entre los padres/madres y el niño. El Apego es un vínculo que se establece entre el/la bebé y sus principales cuidadores. Es un sistema o repertorio de conductas cuyo objetivo es satisfacer la tendencia innata a mantener la proximidad con los/as cuidadores/as principales mejor capacitados/as para la adaptación y la supervivencia. Si se produce una separación, si hay dolor o miedo, la conducta de apego se activa, el/la niño/a se dirige a su madre o cuidador principal en búsqueda de su ayuda y consuelo.

El establecimiento de un buen vínculo de apego es necesario para el buen desarrollo de nuestro/a hijo/a. Este lazo deberá ser cuidado, siendo muy importante atender los momentos de separación para evitar que nuestros/as hijos/as sientan demasiado miedo o se sientan muy inseguros.

El separarse de un hijo/a por primera vez para dejarlo al cuidado de los educadores del cole hace que se tambalee ese lazo afectivo. En este momento afloran una gran cantidad de sentimientos tanto en los padres como en los/as hijos/as. Sentimientos de miedo, abandono, tristeza, culpabilidad, preocupación…

Hace unos años, trabajando como maestra en una escuela de educación infantil,  pude experimentar este momento de separación. Los primeros días son muy duros, ves un sinfín de lloros, caras de tristeza… tanto en hijos/as como en padres o madres, pero con el tiempo todo se calma y ya las separaciones se vuelven un proceso normal y cotidiano carente de sufrimiento.

Pude observar durante el periodo de adaptación que con bastante frecuencia sufrían más los padres y las madres que los/as hijos/as. Cuando esto ocurre, hay que tener especial cuidado ya que nuestros sentimientos afectan mucho a nuestros/as hijos/as. De cómo vivamos nosotros este periodo dependerá cómo lo vivan ellos/as.

Es muy importante prepararse emocionalmente para este momento.

Algunos aspectos que pueden ayudarnos a estar más tranquilos son:

  • Estar seguros de la decisión tomada.
  • Seleccionar de un centro del que tengamos referencias. Conocer a padres/madres que lleven a sus hijos/as a ese centro y que estén satisfechos con su funcionamiento nos ayudará a estar más tranquilos, seguros y confiados.
  • Conocer el centro (tipo de pedagogía, recursos, instalaciones…) y a los/as futuros educadores.
  • Establecer una relación armoniosa con el/la educador/a de nuestro/a hijo/a.

De cara a nuestros/as hijos/as será conveniente:

  • Explicar al niño/a a dónde va a ir.  Es esencial que el/la niño/a antes de ir al cole por primera vez tenga cierta noción sobre éste. Para ello se debe ir trabajando un  tiempo antes el concepto de “cole”: ¿qué es?, ¿qué hay ahí?, ¿qué se hace en él? Podemos usar cuentos, juegos, etc. para dárselo a conocer. Mostrarles entusiasmo sobre el cole hará que vean que es algo bueno y positivo.
  • Visitar con nuestro/a hijo/a el centro antes de la fecha de comienzo de clases y, a ser posible, tener un primer contacto con el/la que va a ser su profesor/a.
  • Explicarle que vamos a dejarle un tiempo en el cole pero que luego volveremos a buscarle.
  • Mostrarnos contentos/as, tranquilos/as y seguros/as ante él/ella. Vernos bien a nosotros/as le facilitará mucho la separación.
  • Establecer una buena relación con el/la educador/a, así nuestros hijos/as verán que se trata de una persona de confianza con la que se pueden quedar tranquilos/as.
  • Cuando vayamos a recogerles, debemos mostrarnos tranquilos/as y contentos/as. Es muy importante compensarles la ausencia con mucho amor y cariño.
  • Una vez en casa, será positivo hablar con ellos/as sobre el cole. Hablar de los compañeros/as, de el/la profesor/a, de lo que han hecho…

Es de vital importancia respetar el periodo de adaptación fijado por los centros educativos. Nos ayudará a realizar más suavemente este proceso, a ir preparándonos poco a poco y así evitar traumas causados por la separación.

En todo momento debemos seguir nuestro instinto y sentido común. Algunas veces los/as educadores/as, con buena voluntad, dan indicaciones a los/as padres/madres para facilitar las cosas a corto plazo, pero obviando cómo pueden influir en los/as niños/as. Indicaciones de este tipo pueden ser “no coger al niño/a en brazos en casa”, “no mimarle”, “no hacer caso a sus llamadas de atención”… Indicaciones que de llevarse a cabo pueden afectar negativamente a la relación con los/as padres/madres y hacer que el/la niño/a se sienta aun más temeroso/a e inseguro/a.

Los/as niños/as tardarán un tiempo en acostumbrarse a la dinámica del cole. Es normal que algunos/as al principio muestren rechazo por el cole, que no quieran volver, que lloren porque no quieren ir, etc. De igual modo, suelen sufrir un cambio de humor: mostrarse más dependientes, mimosos/as, irascibles… No nos debemos angustiar ante esta situación, ya que con el tiempo se calmarán.

Es muy importante hablar sobre lo que les está ocurriendo, darle un nombre a los sentimientos que están experimentando y explicarles por qué se sienten así. En definitiva darles toda la atención, apoyo y cariño que necesiten.

 
 

Jane Duffill Gavito

Laura Gutman en Madrid

El próximo 30 de Septiembre, la psicóloga argentina Laura Gutman nos visitará en Madrid para dar una charla sobre “Maternidad y vínculos primarios” ( Más información en este link ).

Os dejamos con un vídeo de una de sus charlas para ir abriendo boca:

Laura Gutman charla

La vuelta al cole

Un periodo de cambios y una oportunidad de renovación

Después de un largo y caluroso verano de horarios cambiados, eternas tardes de playa o piscina y relajación de las obligaciones, llega otra vez Septiembre con aire fresco anunciando la llegada del nuevo curso escolar.

La vuelta al cole significa volver a encajar en el engranaje de horarios rígidos, obligaciones y deberes. Significa también volver a pasar muchas horas del día lejos de los que más queremos. Después de unas vacaciones maravillosas disfrutadas en familia, se nos puede hacer bastante cuesta arriba el regreso al cole y al trabajo.

Es muy importante la actitud que tengamos ante este momento del año, de ella dependerá que lo vivamos como el fin de las ansiadas vacaciones o como el principio de  una nueva etapa llena de nuevas experiencias, reencuentros y cambios.

La mayoría de l@s niñ@s viven la vuelta al cole con ilusión, ya que van a reencontrarse con sus compañer@s.  Además empieza un nuevo curso, esto significa estrenar material escolar, ropa, etc.  A ell@s les encantará acompañarnos a comprar el material, echar un ojo a sus futuros libros, escoger su propia mochila, estuche y todo lo que necesiten para empezar el curso. Que sean parte del proceso y puedan participar activamente en las compras les ayudará a sentirse más autónomos y responsables y contribuirá alimentar su ilusión.

Las prisas de último momento a la hora de hacerse con los libros o uniformes, o las colas interminables para anotar a nuestr@s hij@s a alguna solicitada actividad extraescolar pueden resultar factores estresantes en esta recta final previa al regreso a la escuela. Tomarse las cosas con calma y asumir que no somos infalibles puede ayudarnos a no perder los nervios en este periodo de gran agitación en las familias con hij@s en edad escolar.

Septiembre es un periodo de cambios y nos ofrece una oportunidad de renovación. Es el momento de dejar atrás todo lo que no nos gustaba del año pasado y empezar el nuevo curso haciendo realidad nuestros nuevos buenos propósitos.

¡No quiero ir al cole mañana!

Habrá que estar especialmente atent@s ante un/a niñ@ que muestre reticencias importantes a volver al cole, que se muestre taciturno o poco ilusionado o que manifieste su disgusto con enfados o tristeza. Detrás de su actitud puede esconderse información muy importante. Puede tratarse de una dificultad para separarse de las figuras que le hacen sentirse segur@ y protegid@ o un problema de adaptación a la situación escolar. Quizás tenga dificultades en la relación con su nuevo maestr@  o no se sienta bien en su relación con sus compañer@s. Es posible también que durante el curso la cantidad o calidad de la atención que recibe de sus padres/madres no sea suficiente, porque sólo los vea menos de una hora al día, porque a pesar de estar  presentes estén demasiado ocupados con otras tareas o porque simplemente tengan  la cabeza en otra cosa.

Es importante no  desestimar  estas señales de que algo no va bien. Por el contrario, ante esta situación debemos pararnos y escuchar, crear un ambiente propicio donde nuestr@ hij@  se sienta confiad@ para  abrirse y contarnos qué es lo que ronda su cabeza que le hace sentirse mal.  A partir de comprender lo que le pasa podremos  intervenir activamente tratando de encontrar una  solución. Es importante que se legitimen y comprendan sus sentimientos y que se le ofrezca ayuda incondicional. Si a pesar de nuestros esfuerzos  el problema de adaptación escolar persiste, probablemente sea necesario acudir a un/a profesional que nos oriente y proporcione las herramientas adecuadas para entender  y solucionar la situación.

Si el problema es que no tenemos suficiente tiempo para dedicarles  a nuestr@s hij@s una atención de calidad, será hora que nos replanteemos nuestras prioridades y nuestros horarios para crear espacios en los que podamos pasar tiempo con ell@s  dedicándoles el 100% de nuestra atención, mostrando interés, escuchando y estando atent@s a sus necesidades.

Quizás cuando oigamos a nuest@ hij@ decir “¡No quiero ir al cole mañana!”, una vocecita interior dentro de nuestro corazón quiera decir “¡Yo tampoco!”… Es importante que también prestemos atención a esa vocecita que nos habla de nuestros propios sentimientos. Tal vez no soportes el ambiente en tu lugar de trabajo, el estrés sea demasiado grande, te gustaría pasar más tiempo con l@s niñ@s, tu sueño era dedicarte a otra cosa… Igual es el momento de replantearse la situación, ver qué es lo que realmente queremos e intentar hacer todo lo posible para mejorar nuestra calidad de vida.

Para poder escuchar, comprender y darles a nuestr@s hij@s lo que necesitan, es vital que primero podamos hacer eso con nosotros mismos. Si queremos educarles para que se realicen como personas y persigan sus sueños, nosotr@s debemos ser el principal y mejor ejemplo. Si la simple idea de plantearse estas cuestiones nos angustia y nos parece imposible hacer nada por cambiar nuestra situación, un terapeuta puede ser de gran ayuda para objetivar nuestros miedos,  sus causas y  ayudarnos a reencontrarnos con nuestra fortaleza interior de manera de conseguir el cambio que deseamos.

Mariana Duffill Gavito